23 ottobre 2020

Dal Bollettino dell'Ispettoria ABB (Argentina - Bahia Blanca)


MISIONES 

Encuentro Virtual de Comunidades Misioneras: el Ámbito, coordinado por la Hna. Silvia Dupont está animando tres encuentros de formación, acompañados por el P. Julio Palmieri, SDB. El segundo ha sido el 3 de octubre y el próximo será el 7 de noviembre, abierto a todas las Hermanas que deseen participar. 

Encuentro de Misioneras ad gentes: el 24 de octubre a las 10 h nos encontraremos con todas las Hermanas misioneras ad gentes de la Inspectoría animadas por el lema “Inculturándonos”.

Dal Bollettino dell'Ispettoria ABB (Argentina - Bahia Blanca)


En este mes misionero, no quiero dejar pasar la oportunidad de compartir con Uds. el testimonio de una misionera de nuestra Inspectoría, que hace días ha llegado a nuestro país. La dejo a ella misma que se presente:

Queridas/os hermanas y hermanos, me llamo Natalia Maricoy soy Hija de María Auxiliadora, de origen humilde. El saber mirar a los demás con gran amor, el saber compartir el pan, lo aprendí de mi madre Blanquita y mi padre Benedicto que nos protege desde el cielo y de mis hermanos Marcos, Martín y Diego. Actualmente tengo dos cuñadas, dos sobrinos y tres sobrinas. A todos los quiero tantísimo, debo decir que mi hermano Martín cuida a mi madre y así, mi vocación no es solo mía, es de mi familia. El amor de mi familia me acompaña a donde voy, junto con el amor de Dios, por supuesto.

¿Cómo sentiste el llamado a la misión ad gentes?

Para mí, escuchar el llamado a la misión ad gentes fue decirle ‘SÍ’ de nuevo al Señor. Considero que ser misionera ad gentes es un llamado dentro del llamado a ser Hija de María Auxiliadora. En verdad como respuesta a su gran amor que es incalculable, incondicional por mí, por cada ser humano, le dije ‘Sí’, ‘Hágase en mí’. Algunos tenemos la dicha de reconocerlo, de sentirlo, de vivir en su Presencia. Todo en mi vida ha sido y es Gracia. Dios me habla de diferentes modos, primero en mi interioridad, me habla de un modo en que lo puedo seguir, muchas de las veces no lo entiendo, pero, aun así, comprendo que debo seguir las pequeñas luces que me muestra como lo hizo San José, que, sin comprender, con humildad y sencillez, solo seguía los signos que le permitían caminar un poco más. Soy pobre, frágil, pecadora como todos, creo que la diferencia pasa por reconocerme y entregarme a Él, para que me siga amasando, para ser Su pan como Él.

Dios me habló también, a través de mis Hermanas y Hermanos; entre ellas, las Hnas. Ema Pizarro, Silvia Heit y Marisol Verna (misioneras ad gentes) con quienes sentí una gran sintonía y admiración; sintonía que no era mía ciertamente, sino un don de Dios, creo que todo es Don y Gracia. Siempre que pude compartir con ellas, esos encuentros me llenaban de esperanza en algo más. Del testimonio del P. Corti, Salesiano misionero italiano, que fue como mi Don Bosco en toda mi niñez y adolescencia, cuánto aprendí de él; sin duda el rezo cotidiano del Rosario y la Adoración Eucarística. Todos ellos me marcaron la fuerte opción por seguir a Cristo en los jóvenes y niños más pobres, donde el Señor me necesitara más. 

¿Qué camino de discernimiento hiciste para tomar esta decisión?

Para mí, el camino de discernimiento fue de años, aún más desde joven, siempre me llamó la atención la entrega de la Madre Teresa de Calcuta. Recuerdo haber compartido mi inquietud en mis primeros años de formación, pero me dijeron que debía vivir el presente, sin embargo esa inquietud fue como una llamita, que estaba siempre, a veces salía a la luz con más fuerza y a veces me parecía que se apagaba, y que eso era para “los fuertes”, que yo no iba a poder. Siempre sentía que Dios me invitaba pero yo no le respondía, porque solo me miraba a mí misma, hasta que comprendí que el que te llama, te da las fuerzas; y que las fuerzas las debo pedir cada día, para que todo sea de Él y para Él, porque cada día constato mi debilidad y vivo en carne propia lo que decía San Pablo. “cuando soy débil, entonces soy fuerte”.

El año 2018 fue mi tercer año en la comunidad de Chos Malal, “Casa Misión María Auxiliadora”, verdaderamente estaba feliz de lo que vivía y hacía, con buenas Hermanas, con amigos y amigas, con hermosos jóvenes y niños que acompañaba, algunos verdaderamente con necesidades de todo tipo. Y en ese contexto, cuando podría decir que ya estaba “acomodada”, no porque vivía una vida sin sacrificios, sino porque ya sabía cómo transitar esos caminos, decidí escuchar mejor al Señor y le dije que Sí. Ese nuevo Sí, me implicó buscar qué más quería de mí El Señor; eso me exigió comenzar un camino de mayor escucha y como consecuencia, de una nueva decisión. Me acompañó la Hna. Marta Riccioli, mi Provincial y en su acompañamiento sentí la presencia de María: sólo abrimos las puertas al Espíritu Santo y Él nos guio. Otra persona muy significativa fue el P. Carlitos Pomar que ya hacía algunos añitos me acompañaba, creo que la radicalidad evangélica la aprendí de él, cuantas veces me dijo: “entregalo todo Nati, no te guardes nada”. Necesitamos de adultos consagrados que nos demuestren y nos inviten a vivir el Evangelio. Carlitos es como mi hermano, mi amigo y mi padre. También debo decir que cuando le compartí a mi madre Blanquita, mi búsqueda, me dijo: “Si el Señor lo quiere, que se haga su voluntad”; mi madre es la viuda del Evangelio, ella me enseña a entregarlo todo.

Fue un año de discernimiento intensivo y juntas con la Hna. Marta, le escribimos a la Madre Yvonne Reungoat, que me respondió en marzo del 2019. Al poco tiempo, el 10 de julio dejé todo, mi tierra, amigos, amigas, mi familia que tanto amo, y me fui a Roma. Hice un año de preparación allá. El don siempre lleva consigo la muerte del grano de trigo, para ser un pan feliz, que se entrega. Mi tierra de misión ahora, es el Chaco Paraguayo y estoy en  Argentina desde el 11 de octubre por la situación de la pandemia, hasta que pueda llegar a mi destino. 

¿Cómo fue tu camino de preparación hasta que te comunicaron el lugar de tu misión?

Viví el tiempo del discernimiento de mi destino, en la Casa Generalicia de Roma con otras nueve hermanas, de distintas partes del mundo, que tienen el mismo sueño. Tuvimos tiempos de oración comunitaria y tiempos personales de oración-escucha. Casi todos los días salía al jardín, mientras caminaba rezaba y le preguntaba al Señor lo que quería de mí. Estudiamos en la Universidad Pontificia Urbaniana. También ayudaba en servicios de la casa y antes de la pandemia, iba al apostolado en San Egidio, para servir las cenas a muchos hermanos empobrecidos que llegaban a comer.

Creo que es muy fuerte la experiencia de interculturalidad. Aprendí el idioma italiano y pude comunicarme con tantas Hermanas de otras lenguas de Asia, Europa, África, todas entendiéndonos en profundidad, gracias a la lengua de nuestros fundadores: eso para mí, es un verdadero milagro. Estoy muy agradecida de todo lo que nos ofreció el Ámbito de las Misiones y la comunidad de la Casa Generalicia, que nos acogió con tanta bondad.

Sin duda, lo que me preparó fue la presencia de Dios a través de su Espíritu Santo, ayudándome a despojarme interiormente de lo que había dejado exteriormente y luego de mucho tiempo, para mi percepción, me lo devolvió interiormente en mi corazón. Creo que es una verdadera experiencia de pobreza, de abandono. Hasta que, el 4 de febrero la Madre Yvonne me llamó y me dijo mi nuevo destino. ¡Lo recibí con tanta alegría! Me dijo: “te necesitamos en el Chaco Paraguayo, no quisiera que cerraran las casas para los más pobres, y casi no hay personal allá, te mando ahí”. Le dije que Sí. No pensaba volver a América, pero el Señor siempre me sorprende. 


¿Qué mensaje podrías regalarle a las/os jóvenes, consagrados y laicos que sienten este llamado?

 Creo que les regalo la convicción de que vale la pena animarse a escuchar al Señor, que vale la pena entregarle todo, que no hay mayor felicidad que solo vivir de Él y para Él. Los que sentimos su gran amor, no podemos no compartirlo; en mi caso quiero compartir como Él quiera, el gran amor que me ha dado desde siempre, desde el seno materno. Quisiera que todos lo conozcan, porque Él da la verdadera libertad interior, Él da el verdadero sentido a nuestras vidas, Él nos da nuestra verdadera identidad de ser hijos en el Hijo y al ser hija, soy hermana de todos. Junto con animarse a escuchar, animarse a dejarse acompañar y no perder el tiempo, la vida es una sola y el tiempo se pasa volando, pero podemos elegir cómo queremos vivir nuestra vida, nuestro tiempo, que también es Don. Como dice nuestro amigo, el Papa Francisco “no balconeemos la vida”, entreguémosla, esa es nuestra mayor felicidad.

Y como dice también él, siento que Mi vida es una misión”.

20 ottobre 2020

Suor Brigid Nuala BEGGAN

Carissime sorelle, il 15 ottobre 2020 dall`Ospedale Generale di Cavan (Irlanda), il Padre ha chiamato alla sua Casa la nostra carissima sorella Suor Brigid Nuala BEGGAN.

Nata a Clones, Monaghan (Irlanda) il 15 dicembre 1944
Professa a Henley-on-Thames (Inghilterra) il 5 agosto 1966 
Appartenente all’Ispettoria “Nostra Signora Regina d’Irlanda” - Dublin 

Suor Brigid nacque in una famiglia profondamente radicata nella fede cristiana e nei valori evangelici, che ha accolto 16 figli. Tra questi, uno è diventato Sacerdote e quattro FMA (oltre a suor Brigid, suor Frances, suor Gemma e suor Margaret). Brigid entrò in aspirantato a Brosna dove, il 31 gennaio 1964, venne ammessa al postulato. Dopo il noviziato a Henley-on-Thames in Ingilterra, emise i primi voti il 5 agosto 1966.
I primi due anni di professione li trascorse a Limerick “Maria Ausiliatrice” come insegnante. Nel 1968 fu mandata a Torino nella Casa “Sacro Cuore” dove partecipò al Corso per le neo-missionarie e l’anno successivo partì per la Thailandia. Riportiamo un estratto della Cronaca della Casa di Ban Pong dove ha vissuto per tre anni: “Suor Brigid è arrivata missionaria in Thailandia il 5 ottobre 1969. Era partita il 10 luglio 1969 insieme a suor Caterina Opezzo, Ispettrice. Suor Brigid è stata insegnante di inglese agli studenti della scuola secondaria inferiore e, allo stesso tempo, assistente delle educande più giovani. Alcune FMA che hanno vissuto con suor Brigid hanno dichiarato che era amorevole, umile e che aveva un predilezione per i poveri ed i fanciulli meno dotati. Le ex-allieve ricordano in modo particolare la sua mitezza e la sua gentilezza. Ha lasciato la testimonianza di una vita di preghiera, spirito di sacrificio, serenità e grande semplicità. In comunita e con le educande, la sua presenza era sempre attesa e apprezzata”.
Quando, nel 1972, tornò in Irlanda, visse per un anno nella comunita di Cahercon; l’anno successivo passò a Limerick.
Da allora rimase in questa città, anche se in case diverse, per tutto il resto della sua vita. Dal 1975 al 1978 frequentò un Corso al “Mary Immaculate College” per abilitarsi come insegnante per la Scuola. Primaria. Ottenuto il titolo nel 1978, educò generazioni di fanciulli nella Scuola di Fernbank – la sezione junior - fino al 2010, anno in cui si ritirò dall’insegnamento. Insieme alla missione Nella scuola che amava molto, ha organizzato il Joy Club il doposcuola che ha seguito per molti anni. Quest’attività costituisce un caro ricordo per i molti exallievi/e. Il dedicarsi all’istruzione e all’educazione è sempre stato un servizio molto importante per lei. Visse nella comunità “Maria Ausiliatrice” di Fernbank, fino a 1993. Quell’anno fu tra le prime sorelle inviate ad aprire la nuova comunità “Regina Mundi” nella zona di Bracken, sempre a Limerick.
Suor Brigid ha offerto pure il servizio di animatrice di comunità in due case di Limerick, prima a Fernbank “Maria Ausiliatrice” (1984-1989) e poi a Bracken “Regina Mundi” (2011-2017). Fu anche membro del Consiglio Ispettoriale per vari anni. Durante quel tempo, ebbe un’attenzione speciale per le sorelle più anziane o malate, tramite il “Health Care Group” dell’Ispettoria. Sia in comunità, che come insegnante e nel suo servizio all’Ispettoria, suor Brigid svolgeva con amore i vari compiti che le erano stati assegnati. Come in Thailandia, così nelle varie comunità dell’Irlanda, è stata sempre apprezzata e rispettata per le sue doti e la sua dedizione.
Donna di forte fede, la esprimeva nella cordiale apertura verso coloro che incontrava. La preghiera era al centro della sua vita. Questa sua caratteristica era evidente in comunità in cui animava varie iniziative di preghiera, ma anche nel gruppo parrocchiale di preghiera a cui ha partecipato per molti anni. Anche se non era forte fisicamente, la sua profonda spiritualità dava vita ed energia a tutto quello che faceva. Era molto riconoscente per il dono della vocazione salesiana e per tutto il bene ricevuto in famiglia e nell’Istituto.
La sua morte è stata motivo di sofferenza per la sua famiglia, le consorelle della sua comunità, l’Ispettoria, i molti amici e colleghe, le ex-allievi/e, i vicini di casa. Lei che pregava tanto quando era con noi, continui adesso in Cielo ad intercedere per i bisogni della nostra Ispettoria. E noi chiediamo a Maria Ausiliatrice e alle nostre sante/santi di darle il “benevenuta”, così che possa unirsi a tutte le sorelle dell’Istituto e dell’Ispettoria che l’hanno preceduta. 

L’Ispettrice
Suor Bridget O’Connell

Lunedì della Missione

 

Etiopia: primi passi di nuove relazioni

Accoglienza migranti

 

16 ottobre 2020

Testemunho Missionário: Irmã Anna Maria Ortelli

 

Suor Orsola Vittoria TACHIS

Carissime sorelle, la sera del 13 ottobre 2020, memoria dell’ultima apparizione della Madonna a Fatima, dalla “Clínica 222” di Maputo (Mozambico), il Signore ha chiamato a godere della sua Pasqua la nostra carissima Suor Orsola Vittoria TACHIS.

Nata a Casanova di Carmagnola (Torino) il 21 dicembre 1937
Professa a Casanuova di Carmagnola (Torino) il 5 agosto 1957
Appartenente all’Ispettoria di Mozambico “S. Giovanni Bosco” - Maputo 

Suor Orsolina, come veniva chiamata, era la quarta di dieci figli. La famiglia profondamente cristiana era dedita al lavoro duro dei campi e coltivava i valori di vita più grandi: rispetto, onestà, concordia, fede, preghiera. Fin dall’adolescenza Orsolina si sentiva attratta dal Noviziato delle FMA che nell’antichità era stata un’Abbazia monastica. Mentre lavorava in campagna, a volte si fermava incantata a guardare quelle giovani. A 16 anni iniziò l’Aspirantato nella casa “Madre Mazzarello” di Torino e il 31 gennaio 1955 fu ammessa al Postulato nella stessa casa. Per il Noviziato tornò al suo paese natale dove, il 5 agosto 1957, con molta gioia emise i primi voti.
Fu destinata alla Casa “Madre Mazzarello” di Torino come studente. Avendo fatto la domanda missionaria, alla fine del 1959 partì in nave da Genova per il Brasile nell’Ispettoria “Madre Mazzarello” di Belo Horizonte dove visse per 27 anni la sua donazione missionaria. Inizialmente venne accolta nel Collegio “Pio XII” di Belo Horizonte come assistente delle Aspiranti. Dopo aver conseguito il diploma di maestra per la scuola elementare, nel 1967 fu trasferita a S. José del Rei come studente universitaria e insegnante. Conseguì infatti la licenza in Pedagogia, con specializzazione per l’amministrazione scolastica.
Nel 1968 fu nominata direttrice della comunità “Laura Vicuña” di Campos e, con lo stesso compito, passò nella casa di Pará de Minas. Nel 1971 fu Segretaria Ispettoriale. Nel 1973 le venne data la responsabilità di Coordinatrice Pedagogica, servizio che esercitò per dieci anni in tre comunità: Goiania, S. José del Rei e Brasilia. Dal 1983 al 1985 fu direttrice della comunità di Barbacena e contemporaneamente concluse la specializzazione in Supervisione scolastica.
Quando l’Istituto lanciò il “Progetto Africa”, suor Orsolina espresse la sua disponibilità e il 28 aprile 1986 partì per il Mozambico dove lavorò con molta dedizione e zelo nella formazione delle future FMA: fu prima assistente delle Aspiranti e poi (dal 1988 al 1998) Maestra delle Novizie e direttrice della comunità “S. G. Bosco” in Namaacha. Sentiva la responsabilità di trasmettere il carisma e l’amore all’Istituto alle giovani in formazione e lo faceva con impegno ed entusiasmo. In seguito fu direttrice per un anno in Casa ispettoriale e di là venne trasferita nella comunità di Pemba, ancora come direttrice fino 2004. Le famiglie e i giovani la ricordano come quella che sapeva toccare il cuore, che sapeva avvicinare le famiglie per dare un consiglio, una parola di conforto e aiutare ad amare e confidare nella Madonna. Tutti la ricordano come la suora dell’Ave Maria, perché aveva sempre sulle labbra questa invocazione. Nella casa di Pemba aveva anche la responsabilità delle Scuole Materne della Parrocchia, nei vari villaggi, e lo faceva con passione, competenza e affetto per i bambini.
Dal 2005 al 2009 fu a Chiúre, per un anno come vicaria e poi come direttrice. Con il suo cuore apostolico coinvolgeva molte persone, visitava i villaggi e diffondeva la devozione a Maria Ausiliatrice. Accompagnò anche vari gruppi ADMA e anche di ex-allieve. Iniziò un progetto chiamato “Isabelinha”, per i neonati e per le mamme che avevano bisogno di aiuto per prendersi cura dei loro piccoli. Per alcuni anni è stata Consigliera ispettoriale e per un sessennio anche Vicaria ispettoriale. Nel 2010, rispondendo con generosità ad una necessità dell’Ispettoria, fu ancora direttrice a Namaacha. Dal 2013 al 2015 svolse lo stesso servizio a Pemba e dal 2016 al 2018 a Maputo Infulene. In questa casa fu anche animatrice del gruppo degli sposi cristiani, chiamato “Equipe di Nostra Signora”. Sempre in questa casa nel 2017 ha celebrato il 60º della professione religiosa, festa preparata con molto amore dalla comunità parrocchiale, come segno di riconoscenza per la sua dedizione alla vita della Parrocchia.
Suor Orsolina nutriva un affetto speciale per i Sacerdoti, pregava per loro e per molti è stata una guida sicura e materna. Era una vera missionaria in mezzo ai piccoli e ai semplici, con orizzonti ampi e sempre entusiasta, di cuore grande, intuitiva, con lo sguardo capace di vedere oltre. Coltivava profonda fiducia in Maria Ausiliatrice, incoraggiava a pregarla e ogni 24 svegliava le comunità con l’Ave Maria.
Nel 2019, anche se le forze si stavano indebolendo, nella comunità “Beata Laura Vicuña” di Inharrime si dedicò all’assistenza delle bambine interne e all’associazione ADMA. Subì un intervento chirurgico nella festa dell’Immacolata, a cui subentrarono problemi cardiaci. Quando parevano superati, nel settembre scorso tornò nella sua comunità di Inharrime. Ma una trombosi alla gamba sinistra l’ha costretta a ritornare a Maputo, con la speranza che fosse per pochi giorni. Ricoverata in ospedale, ci furono delle complicazioni e la sera del 13 ottobre, suor Orsolina si è spenta serenamente, confortata dall’Unzione degli infermi e dalla benedizione di Maria Ausiliatrice che aveva tanto amato.
Nei suoi 63 anni di vita religiosa, di cui 27 in Brasile e 34 in Mozambico, suor Orsolina ha seminato il carisma con molto amore, speranza e ardore missionario. Ora interceda dal Cielo per la pace nel Mozambico, soprattutto a Cabo Delgado, per la nostra Ispettoria, perché il Signore ci mandi vocazioni missionarie della sua tempra.

L’Ispettrice
Suor Zvonka Mikec

Suor María de Lourdes REYES SEQUERA

Carissime sorelle, nelle prime ore del 13 ottobre 2020, in un modo inatteso, dalla Comunità di Puerto Ayacucho (Venezuela) è passata a far parte della Famiglia del Cielo la nostra carissima Suor María de Lourdes REYES SEQUERA.

Nata a Caracas (Venezuela) l’8 settembre 1958
Professa a Caracas (Venezuela) il 5 agosto 1983
Appartenente all’Ispettoria Venezuelana “San Giovanni Bosco” - Caracas

I misteriosi disegni di Dio a volte ci conducono su sentieri imprevisti. La partenza improvvisa di suor Lourdes ci ha sconcertate, tanto più che non aveva mostrato alcun segno che le potesse accadere qualcosa di grave. Verso le due del mattino disse alla sua direttrice che aveva forti difficoltà respiratorie. Portata subito all'ospedale di Puerto Ayacucho, è arrivata senza vita: era sopraggiunto un infarto.
Suor Lourdes nacque in una famiglia con 11 figli di cui tre - ora si è aggiunta anche lei - sono già in Paradiso con i genitori. La formazione ai valori umani e cristiani ricevuta in casa, ha trovato una profonda eco quando è entrata nel Collegio “Maria Auxiliadora” di Altamira. Il fratello Salesiano, don Jonny Reyes, attuale Vescovo di Puerto Ayacucho, è stato un punto riferimento e un grande sostegno per Lourdes nella sua decisione di entrare nell'Istituto. Iniziò l’aspirantato all’età di 22 anni, nel marzo 1980, e dopo pochi mesi fu ammessa al postulato a Caracas. Esprimeva con un sorriso aperto il suo carattere riservato, arricchito da una vena umoristica. Da subito mise le sue doti musicali al servizio della missione e della comunità.
Dopo la professione emessa a Caracas il 5 agosto 1983, fu inviata a San Félix come catechista e, l’anno dopo, a Coro come insegnante e coordinatrice della Scuola Secondaria. Nel 1985 venne mandata a studiare a Roma alla Pontificia Facoltà “Auxilium” di Roma dove ottenne la Laurea in Catechetica nel 1990. Tornata in Venezuela, per un anno fu a Puerto Ayacucho e poi a Guasipati, sempre come catechista. Passata a Caracas come vicaria e assistente delle novizie, vi rimase fino al 1993 quando andò ad Oxford, in Inghilterra per studiare l'inglese. Il suo cuore missionario, infatti, era da tempo attirato verso l’Africa.
Venne mandata in Zambia e nelle comunità di Lusaka e di Kasama mise a frutto le sue capacità organizzative e pastorali come coordinatrice della catechesi parrocchiale, economa, vicaria e assistente. Furono quattro anni di dedizione incondizionata, che l'hanno segnata nelle sue scelte e nella sua vita. Rientrata in Venezuela nel 1999, lavorò nel Collegio di Altamira, nelle due case di Barquisimeto, a Valencia “Laura Vicuña”, a San Antonio de Los Altos, a Coro e in Casa ispettoriale. Dal 2017 era a Puerto Ayacucho, la Comunità da cui Dio le ha rivolto la sua ultima chiamata, nel pieno vigore delle forze. L’ha trovata con la lampada pronta, anche se, a nostro avviso, ancora con molto olio. Suor Lourdes ha espresso la passione educativa come delegata ispettoriale dei Salesiani Cooperatori, coordinatrice della catechesi, animatrice della pastorale giovanile e dell'oratorio, incaricata della Scuola Tecnica, insegnante nell'Istituto Universitario “Padre Ojeda”, con le giovani in formazione e come economa in varie comunità.
Chi l'ha conosciuta, mette in evidenza la sua grande capacità di lavoro che si armonizzava molto bene con la sua attitudine alla contemplazione. La Parola di Dio e l'Eucaristia erano per lei il nutrimento quotidiano che le permettevano di donarsi intensamente agli altri. I giovani trovavano in lei una donna profonda, impegnata ad ascoltare la voce di Dio e ad educarli a gustare la relazione con Lui. Sensibile verso i poveri, li accoglieva con gentilezza e cercava i modi per soddisfare i loro bisogni. Visitava le famiglie delle sue allieve che l'aspettavano con gioia e le condividevano esperienze di vita che le permettevano così di conoscerle in profondità e di accompagnarle meglio. Pur con il suo temperamento riservato, si dimostrava sensibile, semplice, vicina e attenta a ciascuno, fino ad attendere le sue alunne con una caramella sul banco.
Offriva un servizio educativo di qualità e non ammetteva le mezze misure; faceva comprendere i valori della disciplina, dell'ordine, del dovere ben fatto. Quando andava nei quartieri di periferia con i giovani, non si stancava di ripetere: «Andiamo con gioia che Dio stesso ci aspetta lì nei bisogni e nei volti di quei bambini. E non stancatevi di essere buoni...». Con il personale amministrativo e gli operai, si metteva subito in sintonia, era attenta alle loro famiglie, si interessava di loro e le aiutava in modo concreto. Era molto affezionata alla sua famiglia, ai fratelli e ai nipoti. Aveva potuto accompagnare la mamma nella malattia fino alla morte facendole sentire tutto il suo affetto filiale. Suor Lourdes era nata l'8 settembre, nella festa della natività di Maria. D’ora in poi potrà festeggiare con Lei il suo compleanno lì dove non ci sono più né dolore né sofferenza.
Cara suor Lourdes, le tue consorelle, la tua famiglia, i giovani, il personale laico e quanti hanno condiviso un tratto di strada con te, ti chiedono di intercedere presso il Padre per questo Paese che hai tanto amato. Riposa in pace e aspettaci in Cielo!

L’Ispettrice
Suor María Eugenia Ramos

Migrantes: il 27 ottobre la presentazione del Rapporto Italiani nel Mondo

 

Il cardinale Pedro Barreto è il nuovo presidente della REPAM

 

1 ottobre 2020

Fino ai confini della Terra

Dal Bollettino "Encontrándonos" - Ispettoria Bahia Blanca (Argentina)


Encuentro Virtual de Comunidades Misioneras: la Hna. Silvia Dupont, Coordinadora del Ámbito, está animando con un equipo de Hermanas, encuentros mensuales de formación, acompañados por el P. Julio Palmieri - SDB. El primero ha sido el 5 de setiembre, será para las comunidades misioneras, pero abierto a todas las Hermanas que deseen participar. Las siguientes fechas serán 3 de octubre y 7 de noviembre. o

Encuentro del Ámbito de las Misiones: las Hnas. Silvia Dupont y Nancy Ciucio (Referente del PEM), participaron el 16 de setiembre, del encuentro convocado por la Hna. Alaíde Deretti - Consejera General para las Misiones, con el objetivo de compartir cómo se ha resignificado el servicio de animación del Ámbito, en este tiempo de pandemia.

POM AO VIVO | Mês Missionário

 

Santa Teresa di Lisieux

Nel cuore della Chiesa io sarò l’amore (Santa Teresa di Lisieux - Patrona delle Missioni)



Primera Asamblea de la CEAMA: la Iglesia al lado de los pueblos