01 marzo 2012

III Congreso Misionero Nacional del clero y de la vida consagrada


TESTIGOS Y ANUNCIADORES DE CRISTO EN COMUNIÓN, PARA QUE EL MUNDO CREA", bajo este lema nos congregamos del 2 al 5 de febrero, en el complejo deportivo de la Escuela San Jose Maristas, sacerdotes, religiosas, seminaristas, aspirantes a la vida religiosa, y miembros de los movimientos laicos de todo Perú.
Contamos con la presencia de obispos ponentes de toda América, y la construcción de 10 talleres que fortalecieron nuestro ser discípulos y misioneros. 
Días de oración, reflexión, fraternidad, diálogo, encuentro con el Señor de la vida que nos envía a ser testigos de su Resurrección no sólo con palabras, sino con nuestra propia vida. 
Cf. video

CONCLUSIONES
Provenientes de las diferentes diócesis, parroquias, Institutos religiosos, seminarios, noviciados de todo el Perú, 453 congresistas reunidos en el Colegio San José Maristas del Callao del 2 al 5 de Febrero del 2012 participaron en el III Congreso Nacional Misionero para Clero y la Vida consagrada, organizado por la Comisión Episcopal del Clero, la Comisión Episcopal de Misiones, la Diócesis del Callao y Obras Misionales Pontificias.

El tema fue: “Auténticos Testigos y anunciadores de Cristo, en comunión, para que el mundo crea”
El lema: “Ven, escucha, vive y anunciemos juntos a Cristo”.
El objetivo general: Impulsar la dimensión misionera del Clero y miembros de la vida consagrada, para que sean auténticos testigos y anunciadores creíbles en el mundo de hoy. Los grupos de trabajo reflexionaron entorno a los temas propuestos en el texto base y las ponencias, por los que hemos llegado a formular la siguiente síntesis, a modo de conclusiones:

1. Nuestra vocación misionera se fundamenta en la compresión que Jesucristo es el enviado del Padre que a su vez envía. Ser enviado es asumir nuestra misión con el testimonio de nuestra vida personal redescubriendo el amor de Dios en un encuentro personal con Cristo vivo a partir de los acontecimientos que transformaron nuestra vida y que abrieron nuevos horizontes en nuestra vida misionera.

2. Los desafíos del secularismo deben ser asumidos pertinentemente para la nueva evangelización por lo que estamos llamados a vivir radicalmente el mensaje de Jesucristo y hacer más significativa nuestra presencia y acción en la sociedad y cultura peruanas. Para ello debemos mostrarnos como testigos desde nuestra identidad de consagrados, de modo que la autenticidad de nuestra vida, dé credibilidad a nuestro mensaje evangelizador. La convicción de nuestra vocación y la comunión dentro de las comunidades religiosas permitirá responder adecuadamente a los desafíos del mundo de hoy.

3. Para hacer eficaz nuestro compromiso misionero debemos renovar el encuentro personal con Jesucristo, para el cual debemos potenciar nuestra vida de oración, la práctica continua de la Lectio Divina que nos ayude a cultivar la santidad por la obediencia y docilidad al Espíritu Santo, por la coherencia de vida y por el compromiso con el dolor y sufrimiento de nuestros hermanos. En este camino de santidad, la Palabra de Dios fortalecida con el pan de la Eucaristía debe ocupar el primer lugar en nuestra vida, no para saberla solamente sino para asumirla con humildad y constancia.

4. Por nuestra vocación misionera estamos llamados a ser auténticos testigos de Jesucristo a través de un estilo de vida cristiana, personal y comunitaria, que pueda calificarse como un anuncio silencioso del Kerigma, cada uno en su propio estado de vida: como sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos. Para lo cual debemos:
• Retomar conciencia de nuestro bautismo que nos confiere identidad cristiana.
• Estar abiertos a los impulsos del Espíritu Santo para renovar nuestros métodos y poder llegar mejor a los jóvenes y personas alejadas de la fe. Ser más creativos para atraerlos a Jesucristo y dar más tiempo para este objetivo.
• Insistir en la dimensión contemplativa de la misión alimentada por la oración para no caer en actitudes incoherentes con nuestro compromiso de consagrados.

5. Los Sacerdotes, religiosos y religiosas de vida consagrada estamos llamados a una nueva evangelización misionera que atienda sectores más necesitados Ad Gentes:
• Donde no hay presencia eclesial tanto en ciudades como en poblaciones distantes de la costa, sierra y selva.
• Donde las “sectas” u otras iglesias tienen propuestas atractivas y se encuentran en lugares donde no llegamos o lo hacemos esporádicamente.
• Donde surgen “nuevas culturas” en las que no está presente Dios.
• Donde se ha perdido credibilidad por incoherencia en el testimonio de vida, por falta de vigor y audacia para anunciar el evangelio, por falta de un trabajo pastoral articulado, por estar ajenos a la religiosidad del pueblo.

Todas estas situaciones: cuestionan nuestra manera de ser y testimoniar el evangelio desde nuestro estilo de vida, replantean nuestro compromiso con el pueblo, nos exige revisar nuestra espiritualidad para hacerla más encarnada en la Palabra de Dios.

Nos motiva a una nueva evangelización que acoja las necesidades y esperanzas de nuestras comunidades, ayuda a fortalecer nuestro compromiso misionero aportando nuestros carismas en espíritu de comunión con la Iglesia para hacer más digna la vida de todos, nos invita a profundizar la formación procesual y permanente del clero, la vida religiosa y los laicos y, nos insta a cultivar una espiritualidad cristiana que nos abra la mirada a la presencia de Dios en los acontecimientos, las personas y la historia.

6. Los presbíteros y consagrados estamos llamados a manifestar nuestra identidad misionera viviendo una vida de misión, desde la cercanía al pobre y al rico de forma permanente, dándole acogida, propiciando encuentros personales con Dios. La vida consagrada encuentra en la misión Ad Gentes un campo propicio de entrega abriéndonos y mirando más allá de nuestras fronteras, saliendo y apoyando a los más necesitados. Evangelizando desde el carisma propio pero en comunión con la acción misionera de la Iglesia. Compartimos la preocupación porque la formación misionera sea más integradora y prepare para un estilo de vida como testigos y anunciadores de Jesucristo en la realidad de hoy.

7. Hemos reflexionado sobre la necesidad de realizar una “misión compartida”, en modo particular en las parroquias, en la que sacerdotes y consagrados/as por nuestra particular vocación debemos ser “artífices de comunión”. Nos comprometemos a impulsar más el trabajo en equipo, a consolidar mejor el plan pastoral con apertura a la misión, a integrar mejor al laico en la misión compartida. Estamos convencidos que si nuestra misión no nos lleva a ser “artífices de comunión” hemos fallado en nuestra vocación. Debemos fomentar una Iglesia misionera partiendo desde lo personal, comunitario y eclesial.

8. Queremos hacer de la Iglesia la casa y escuela de comunión para poder responder a las profundas esperanzas del mundo y para ser fieles al designio de Dios. Somos conscientes de la necesidad de la comunión que se exprese en proyectos comunes, en la apertura a la participación, en la humildad, caridad y compromiso que implica el trabajo conjunto en el anuncio del Evangelio y en el esfuerzo integrador y comunitario para formar a nuestros seminaristas y aspirantes a la vida religiosa en el espíritu de comunión eclesial, esfuerzo que incorpore e integre la formación misionera del laico.

Callao 5 de febrero del 2012

---------------------------

Extraído del informe de la Provincia  “Santa Rosa de Lima” (Perú)

ÁMBITO DE MISIONES:
El lema del encuentro fue “Testigos y anunciadores de Cristo, en comunión,  para que el mundo crea” y los temas son:

- Jesús es el enviado que a su vez envía
- Desafíos del mundo de hoy para una nueva evangelización abierta a la misión ad gentes
- Llamados a renovar el encuentro personal con Jesucristo
- Llamados a ser auténticos testigos de Jesucristo
- Llamados a una Nueva Evangelización Misionera
- Identidad misionera del presbítero y de los consagrados
- Comunión misionera: un llamado a la comunión eclesial
- Anunciadores en comunión, para que el mundo crea

Nessun commento:

Posta un commento