18 settembre 2018

Lectio Divina, Dom. XXIV T. O. _ El más grande en el Reino (Marcos 9,30-40)


El evangelio de hoy presenta el segundo anuncio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Como en el primer anuncio (Mc 8,27-38), los discípulos quedan espantados y con miedo.
No entienden lo que Jesús dice, porque no son capaces de aceptar a un Mesías que se hace siervo de los hermanos. Ellos siguen soñando con un mesías glorioso y muestran una gran incoherencia.
Mientras Jesús anuncia su Pasión y su Muerte, ellos discuten entre sí quién de ellos es el mayor. Jesús quiere que ellos aprendan a servir, mientras ellos sólo piensan en mandar. La ambición los lleva a auto promoverse a cuestas de Jesús.
También hoy, aquí y allá, el mismo deseo de autopromoción nos puede venir y si no estamos atentos, esos sentimientos llegan a dañar el espíritu de nuestras comunidades, haciendo que las ambiciones personales o de grupos nos dividan, haciendo a un lado el espíritu que debe ser el alma de nuestra pastoral aquí y ahora: el amor y el servicio.

Seguimiento:

30. Y saliendo de allí, iban caminando por Galilea; Él no quería que se supiera,
31. porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará.»
32. Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.
33. Llegaron a Cafarnaún y, una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?»
34. Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor.
35 Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos.»
36 Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo:
37 «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí, sino a Aquel que me ha enviado.»
38. Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.»
39. Pero Jesús dijo: «No se lo impidan, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí.
40. Pues el que no está contra nosotros, está con nosotros.

LEER: entender lo que dice el texto fijándose en cómo lo dice

En ese tiempo había la “levadura” de la ideología dominante. Jesús atravesaba la Galilea; no quería ser visto por la gente, sino estar con sus discípulos.
Les explicó la profecía de Isaías (Is 53,1-10), en la que se anunció lo que le pasaría al Hijo de Hombre, que sería entregado y condenado a muerte.
“Hijo del Hombre” fue el nombre que más le gustó a Jesús para hablar de sí mismo. Esta expresión apareció frecuentemente en el evangelio de Marcos (Mc 2,10-28; 8,31-38; 9,9-12.31; 10,33-45; 13,26; 14,21.41.62). Es un título que viene del Antiguo Testamento.
Ezequiel indica la condición humana del profeta (Ez 3,1.10.17; 4,1). En el libro de Daniel, aparece el mismo título en una visión apocalíptica (Dn 7,1-28), en la que se describen los imperios de los babilonios, medas, persas y griegos.
El profeta habla de un reino con apariencia de gente, reino humano, que promueve la vida, que humaniza (Dn 7,13-14).
En la profecía de Daniel, la figura del Hijo del Hombre representa, no un individuo, sino, como dice él mismo, el “pueblo de los Santos del Altísimo” (Dn 7,27; cfr Dn 7,18).
La misión del Hijo del Hombre, esto es, del pueblo de Dios, consiste en realizar el Reino de Dios como un reino humano. Reino que no mata la vida, sino que la defiende y promueve. Un reino que humaniza a las personas.
Presentándose a los discípulos como el Hijo del Hombre, Jesús asume como suya esta misión que es la misión de todo el pueblo de Dios. Es como si dijese a ellos y a todos nosotros: “¡Vengan conmigo! Esta misión no es sólo mía, sino de todos nosotros.
El Papa León Magno decía: “Jesús fue tan humano, como sólo Dios puede serlo”.
Cuanto más humano, tanto más divino. Cuanto más “hijo del hombre”, tanto más “hijo de Dios”. Todo lo que hace a las personas menos humanas aleja de Dios,
Los discípulos le escuchaban pero no entendían nada, mas no le preguntaban qué quería decir con sus palabras. Tal vez les daba pena mostrar su incapacidad de entrar en su pensamiento, que contrastaba con el que los movía… ser más que los otros…
El Hijo del Hombre se dejó guiar por la Biblia, tanto en la realización de su propia misión, como en la formación que dio a sus discípulos.
Cuando les preguntó de qué hablaban, callaron… Su silencio fue la prueba del error en el que habían caído. “porque iban discutiendo entre sí, porque tenían una mentalidad competitiva: querían saber quién era el mayor”.
Jesús como buen maestro no intervino inmediatamente. Sabía esperar el momento para ofrecerles el cambio de mentalidad y la propuesta de los valores que quería que para ellos manera de pensar y de actuar.
La búsqueda del prestigio, que caracterizaba a la sociedad del Imperio Romano se infiltraba en la pequeña comunidad, y esto le preocupaba.
¡Aquí aparece el contraste, la incoherencia: mientras Jesús se preocupa de ser el Mesías Siervo, ellos sólo pensaban en ser más. Él vino como quien no aparece y ellos tratan de estar más arriba, ¡sobresalir!
La respuesta de Jesús es un resumen del testimonio de vida que Él mismo les dio desde el inicio de su vida pública. Si uno quiere ser el primero, que sea el último de todos, el siervo de todos, porque el último no gana premio ni recompensa.
Es un siervo inútil. (cf. Lc 17,10). El poder hay que usarlo no para subir y dominar, sino para bajar y servir. Este es el punto en que Jesús más insistió y sobre todo el que testimonió (cf. Mc 10,45; Mt 20,28; Jn 13,1-16).
Enseguida, Jesús colocó a un niño en medio de ellos. Una persona que sólo piensa en subir y en dominar, no se ocupa de los pequeños.
¡Pero Jesús lo invierte todo! Dice: “El que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me recibe. Quien me recibe a mí, recibe a aquel que me ha enviado”. Él se identifica con los niños. Quien acoge a los pequeños en el nombre de Jesús, acoge a Dios mismo.

MEDITAR: aplicar lo que dice el texto a nuestra vida

En el evangelio de hoy, Jesús aparece como el Maestro que forma a sus seguidores. "Seguir" era un término que formaba parte del sistema educativo de la época. Era usado para indicar la relación entre discípulo y maestro.
La relación maestro-discípulo es diferente a la relación profesor-alumno. Los alumnos asisten a las explicaciones del profesor sobre una determinada materia.
No por el hecho de “seguir a Jesús” se es ya discípulo, sino por saber estar con Él, haciendo camino hacia el amor y el servicio. Estas dos palabras son para nosotros la clave de lo que es ser de Jesús. ¿De qué manera los hacemos efectivos a lo largo del día, en las cosas sencillas que nos ocupan, en nuestra convivencia familiar, en el trabajo, o entre nuestros vecinos?
Esta fue la segunda vez que Jesús les habló abiertamente a los discípulos respecto a su cercana muerte y resurrección, pero ellos todavía no podían captar lo que les estaba diciendo. El Verbo «será entregado» indicaba que su muerte no era un accidente o un asesinato, sino la realización del Plan de su Padre Dios. (Rom 4:25) Jesús les habló sobre su sufrimiento y de su muerte, pero ellos seguían argumentado sobre quién sería el más grande.
Todos estamos siendo evangelizados… Nuestro camino en la fe nos ha llevado a participar en momentos fuertes: la Eucaristía, los ejercicios de la Lectio Divina, bien personal como comunitariamente. ¿Somos conscientes de que el Plan de Dios, nuestro Padre no se reduce a una intelectualizar a Dios. ¿Quién nos ve sabe se encuentra de verdad con un hijo de Dios, con un hermano de Cristo Jesús, que hace lo que Dios le inspira, por su Espíritu?
Ellos no entendieron la enseñanza de Jesús. Vivían en una sociedad en la cual la posición y el poder eran importantes, y pensaron que el compañerismo cristiano funcionaba de la misma manera. Incluso en casa, antes de que Jesús fuera a la cruz, los doce debatían como niños. En el idioma arameo, que Jesús habló “niño” y “siervo” era la misma palabra. La verdadera grandeza se encuentra no en el rango o posesiones, sino en el carácter y en el servicio.
Jesús nos invita a ser niños, a dejar lo que los grandes persiguen, el prestigio, el honor para crecer en poder. El niño es y le basta con eso… ¿Qué pretendemos? ¿Qué nos hace actuar? ¿Cuáles son los móviles de nuestras acciones?
Algunos se servían del nombre de Jesús para arrojar los demonios. Juan, viendo que no eran de los miembros de su grupo dijo: “Se lo hemos prohibido, porque no era de los nuestros”.
¡Cuántas veces, también como Juan, decimos no a una obra buena, solo porque no está hecha por nuestro grupo! ¡Cuántas veces queremos hacer a un lado a quienes nos parece que no merece estar con nosotros! Esa actitud nos empobrece. ¡No se lo prohíban! ¡Quien no está contra nosotros está con nosotros! (Mc 9,40).
Juntos cumplamos la misión que Dios nos ha confiado: edificar el Reino humano y humanizante que Él soñó. Hagamos lo que Él hizo y lo que vivió en su vida: Amar y servir cada vez con mejor intención, para parecernos a Él y significarlo en nuestro mundo, que tiene que ser cada día más suyo.

ORAMOS nuestra vida desde este texto

Padre Bueno: Que tengamos claro la enseñanza de Jesús y que ésta sea la espina dorsal de nuestro actuar. También nosotros vamos muchas veces tras el honor y el prestigio. Danos la fuerza para amar y servir. Que ese sea el poder con el que vamos adelante, como lo hizo nuestro hermano, el Hijo del Hombre. Que nos convenzamos que el competir y querer sobresalir hace mucho daño a nuestra Iglesia. Que aprendamos la sencillez y la transparencia de los niños y no tengamos otras miras que hacer presente a tu Hijo, y que acogiéndonos unos a otros, mostremos al mundo que el amor es posible también hoy. ¡Así sea!

15 settembre 2018

Dalla Thailandia

Grazie, sr. Anna Grassi, perché in Thailandia avete vissuto in comunione con noi la giornata del 14 settembre.




12 settembre 2018

Suor Anastazja DYNAK

 Carissima Suor Anastazja DYNAK, ti pensiamo in Cielo, impegnata per le Missioni! 


Carissime sorelle, il 3 settembre 2018, nella Casa “S. Maria D. Mazzarello” di Warszawa (Polonia), il Signore ha chiamato a godere in pienezza della sua bontà paterna la nostra cara sorella Suor Anastazja DYNAK.
Nata a Smęgorzów (Polonia) il 30 gennaio 1951
Professa a Pogrzebień (Polonia) il 5 agosto 1972
Appartenente all’Ispettoria Polacca “Madonna di Jasna Góra” - Lomianki
Suor Anastazja proveniva da una famiglia cristiana. I genitori trasmisero ai figli il tesoro della fede e la ricchezza dei valori umani. Due figli morirono poco dopo la nascita. Anastazja era la nona figlia. Oltre a lei, essi offrirono al Signore anche Augustyn, che entrò nella Congregazione dei Padri Paolini. Anastazja, fin dalla tenera età, nutriva in cuore il desiderio di offrire la sua vita a Dio. Ricordava che, quando aveva sette anni, per la prima volta espresse la sua volontà di diventare suora. La decisione del fratello rafforzò la sua intenzione di consacrarsi totalmente a Dio. Amava stare in Chiesa, pregare, cantare le lodi al Signore. Era anche desiderosa di imparare bene la religione perché voleva conoscere sempre di più Dio e approfondire la fede. Seguendo il consiglio di un Salesiano che aveva predicato nella sua parrocchia, decisa di realizzare il suo sogno, scrisse la domanda per essere ammessa al nostro Istituto dicendo che era motivata da un grande amore per Dio e dall’impegno di servire Lui solo. Iniziò il postulato il 7 ottobre 1969. L’anno dopo fu ammessa al noviziato a Pogrzebień, dove emise la prima professione il 5 agosto 1972.
Nella comunità “S. Cuore” di Wrocław si dedicò allo studio e alla catechesi. Dal 1974 al 1985 svolse la missione di catechista a Piła, Łomianki, Warszawa “Madre Mazzarello” e Jastrzębie Zdrój. Nel 1985 fu nominata direttrice della comunità “S. Teresa di Gesú Bambino” di Łódź. Proseguì la duplice missione di catechista e direttrice pure a Łomianki nella casa ispettoriale (1992-’97). A Poznań era catechista e studente di teologia; a Warszawa fu catechista nella parrocchia di san Sigismondo. Nel 2003 tornò a Łódź “S. Teresa di Gesú Bambino” come direttrice della comunità. In quel periodo concluse lo studio della teologia. Proprio mentre era in quella casa, cominciò ad avvertire i primi sintomi, inizialmente non diagnosticati, del cancro.
Nel 2005 fu trasferita nella comunità “Sacro Cuore” di Warszawa per facilitarle l’accesso alle cure. Quando la chemioterapia le concedeva un relativo recupero delle forze, collaborava nella Scuola dell’infanzia. Nel 2009 fu ancora direttrice della casa “S. Teresa” a Lublin. Purtroppo l’anno dopo, per l’aggravarsi dello stato di salute, dovette interrompere questo servizio. Continuò le terapie nella comunità “S. Maria D. Mazzarello” di Warszawa.
Quando le condizioni di salute glielo permisero, dal 2010 svolse l'incarico di responsabile del settore missionario presso la Conferenza dei Superiori maggiori delle Congregazioni religiose in Polonia. Era pure impegnata nell’ambito delle missioni a livello ispettoriale. Manteneva contatti sistematici con le missionarie e organizzava gli aiuti, soprattutto spirituali. Le consorelle e le persone che hanno conosciuto suor Anastazja, la ricordano come una persona amante della preghiera, allegra e zelante nella missione apostolica.
Ha affrontato con coraggio l'esperienza della malattia, anche quando la croce della sofferenza le richiedeva una grande fede. Ha potuto sempre godere di una buona e adeguata assistenza medica, delle cure e dell'aiuto delle consorelle. Apprezzava molto anche il supporto e il contatto con la famiglia, che l'amava e la sosteneva con la preghiera. Si manteneva pure in relazione con le persone con cui aveva lavorato per molti anni. Il tempo della malattia l’ha purificata e l’ha orientata alle realtà essenziali. Aveva una viva devozione a Gesú Misericordioso, a cui presentava le intenzioni della Chiesa, dell'Istituto, della parrocchia e quelle che portava nel cuore. Trascorreva molte ore, secondo quanto le permetteva la malattia, davanti all’Eucaristia.
Parlava con affetto e gratitudine dei sacerdoti, dei medici e delle persone che il Signore aveva messo sulla sua via crucis. Sebbene avesse una gran voglia di vivere, negli ultimi colloqui mi lasciava capire che sentiva ormai vicina la vita eterna. Quando, una settimana prima della morte, mi ha consegnato la sua breve autobiografia, ho compreso che stava accettando l'invito di Gesù alle nozze eterne. Ringraziamo Dio per la sua vita e la sua vocazione, ricche di zelo apostolico e di totale dedizione al Signore. Lo ringraziamo per aver potuto condividere con lei il mistero della sofferenza unita al sacrificio salvifico di Cristo. Ci raccomandiamo alla sua intercessione presso Maria Ausiliatrice per ottenere sante vocazioni al servizio di Dio nella Chiesa.
Suor Anastazja, ti assicuriamo la nostra preghiera e la memoria riconoscente. Il Signore, lo Sposo da te tanto amato, ti ricompensi per tutto il bene che hai fatto con la beatitudine del Paradiso.

L’Ispettrice
Suor Lidia Strzelczyk

11 settembre 2018

Semana de Estudos Amazônicos


Campanha Missionária reflete a superação da violência


Suor María del Carmen ESPINOSA

Carissime sorelle, il 3 settembre 2018, nella Casa “B. Eusebia Palomino” di Madrid El Plantío (Spagna), il Signore ha chiamato a godere in pienezza la sua bontà paterna la nostra cara sorella Suor María del Carmen ESPINOSA.

Nata a Ferrol - La Coruña (Spagna) il 2 marzo 1929
Professa a Madrid (Spagna) il 5 agosto 1949
Appartenente all’Ispettoria Spagnola “Maria Ausiliatrice”

I genitori formarono una famiglia numerosa ed educarono i dieci figli alle virtù umane e cristiane. Il padre, ingegnere navale, morì durante la guerra civile spagnola. Fu un profondo dolore per la famiglia, ma fu anche occasione per intensificare la fede e il perdono. Carmiña, come veniva chiamata familiarmente, frequentò gli studi come interna nel collegio delle Religiosas del Sagrado Corazón, a Placeres (Pontevedra). Era riconoscente alle Suore per l’educazione ricevuta, ma il Signore l’attendeva nell’Istituto delle FMA. Quando era in collegio, provvidenzialmente, lesse la vita di don Bosco e si entusiasmò per la sua opera. La mamma non voleva che entrasse così presto nell’Istituto, perché pensava che era solo entusiasmo e non era matura per fare quel passo. Tuttavia Carmiña fin da ragazza viveva lo spirito salesiano senza esserne pienamente cosciente, perché radunava i bambini poveri che venivano a casa a chiedere l’elemosina, insegnava loro il catechismo, offriva la merenda, lavava e vestiva quelli che ne avevano bisogno. Il 31 gennaio 1947 a Salamanca venne ammessa al Postulato e visse il periodo del noviziato a Madrid dove emise i primi voti il 5 agosto 1949.
Dopo la professione religiosa fu insegnante di musica, educatrice dei piccoli, assistente delle interne, insegnante di francese e di religione, delegata dei Salesiani Cooperatori e catechista nelle case di Cambados, Palencia, Cee, La Roda, Madrid Villaamil e Barrio del Pilar. Nel 1982 fu mandata in missione a Batete (Guinea Equatoriale) dove fu economa, infermiera e responsabile del dispensario; la chiamavano “la medico del villaggio”. Lasciò scritto: «I nove anni vissuti in Guinea Equatoriale colmarono la mia vita di fervore apostolico». Ritornata in Ispettoria, nel 1993, fu nominata direttrice della casa di Cambados. Concluso il sessennio, fu economa a Fuenlabrada. Dal 2006 al 2009 fu catechista, assistente e dedita ai lavori comunitari nel Collegio “María Auxiliadora” di Madrid El Plantío. Nel 2009 soffrì un ictus che limitò i suoi movimenti e venne accolta nella Residenza “B. Eusebia Palomino” di Madrid El Plantío.
Suor Carmen era una donna intelligente, con doti per la musica e la pittura, maestra competente. Svolgeva ogni compito con generosità e responsabilità. Si distingueva per la sensibilità e apertura verso i poveri. Per soccorrerli esprimeva tutta la sua creatività e la sua audacia apostolica. Nelle case dove le FMA erano inserite nella vita del paese o nelle periferie, suor Carmen era felice di essere vicina ai poveri, alla gente semplice con la quale parlare e testimoniare il Vangelo.
Visse gli ultimi anni come un’opportunità per intensificare la preghiera e la riflessione. Nei momenti di sofferenza dimostrava la sua ferma fede nella SS.ma Trinità. Ripeteva con frequenza: «Padre, sono nelle tue mani; fa’ di me quello che vuoi». Era la sua forte convinzione che esprimeva anche nei suoi disegni. Era molto riconoscente al Signore per i doni ricevuti da Lui, per le consorelle e il personale laico.
Era molto unita alla famiglia, godeva quando si trovava in compagnia dei fratelli e dei nipoti. Soprattutto era felice quando il fratello gesuita, Paco, veniva in questi ultimi anni alla Residenza a presiedere ogni settimana l’Eucaristia. L’ha accompagnata e aiutata molto in questo ultimo periodo.
In questi mesi d’estate dovette essere ricoverata varie volte nell’Ospedale di Puerta de Hierro de Majadahonda. Le venivano poi offerte le cure palliative nella casa di riposo di Madrid El Plantío, dove il 3 settembre il Signore la chiamò a sé.
Grazie per la tua dedizione, cara suor Carmen, per il tuo amore verso i poveri, per il tuo cuore missionario, per la tua identificazione con Cristo nella sofferenza, per il tuo amore a Maria Ausiliatrice e all’Istituto. Riposa nella pace eterna con il Signore e intercedi per le nuove vocazioni.

L’Ispettrice
Suor M. del Rosario García Ribas

Assisi, agosto 2018

Partecipanti alle Giornate Nazionali di Formazione e Spiritualità Missionaria


El primer anuncio en el nuevo testamento (Inspectoría CAR)

8 settembre 2018

Lectio Divina_Dom. XXIII T.O. - Marco (7,31-37)



El Domingo XXIII del Tiempo Ordinario describe una escena de sanación. Contemplamos a Jesús en el momento en el que hace salir a un hombre de su incapacidad de comunicarse. El gran Padre de la Iglesia, san Ambrosio, llama a este episodio y su repetición en el rito bautismal, ‘el misterio de la apertura’.
El evangelista Marcos ve la necesidad de dar detalles precisos sobre el sufrimiento del sordomudo. En el versículo 32 hace dos afirmaciones concretas sobre su situación: hablaba con dificultad y como no oía, se expresa con unos sonidos guturales, de los cuales no se conseguía captar lo que decía.
Especifica que hubo quien lo llevó ante Jesús, para que viendo sus limitaciones Él actuara y lo sanara.

Seguimiento:

31. Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis.
32. Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él.
33. El, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua.
34. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effetá», que quiere decir: «¡Ábrete!»
35. Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente.
36. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibían, tanto más ellos lo publicaban.
37. Y se maravillaban sobremanera y decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

I. LEER: entender lo que dice el texto fijándose en cómo lo dice

En este evangelio hay signos y gestos con los que Jesús hace un milagro: abre los oídos del hombre que le llevaron, para que lo sanara y pudiera escuchar y hablar (7,33-35).

Jesús demostró que su caso le interesaba, que podía ocuparse de él para restablecerlo, dándole las capacidades que no tenía: escuchar y hablar. Para ello vio necesario separarlo de la multitud.

Llevándolo a solas, lejos del bullicio y en el silencio que brotó de una comunión íntima entre Él y el enfermo, obró a su favor.

Tal vez la multitud buscaba a Jesús solo para ver qué podía hacer, con expectativas milagreristas, porque querían a Dios por lo que hacía y no por lo que era para ellos.

Podríamos decir que fueron a Jesús con intereses funcionalista; no querían escuchar a Dios ni comprender su amor por todos y por cada uno.

Gracias a esta distancia, el sordomudo pudo escuchar a Jesús, y a través de su Palabra, conoció a Dios de una manera nueva, se encontró con Él.

Jesús hizo tres gestos simbólicos sobre el enfermo:
1. Le introdujo los dedos en los oídos para que se abrieran los canales de la comunicación.

2. Ungió su lengua con su saliva, para transmitirle su misma fluidez comunicativa que expresaba la riqueza que lleva dentro. Jesús le dio su propia comunicación, su capacidad de hablar desde el fondo del misterio.

Nos puede parecer extraño que Jesús colocara su saliva sobre la lengua enferma. Pero el significado es muy profundo. ¿De qué otra manera se podría describir la intensa identificación entre Jesús y el sordomudo?

El Señor quiso entrar en la vida de ese hombre, encerrado en su propio mundo, en su inercia, y lo sacó de sus limitaciones.

Le expresó su amor por él; el no poder escuchar ni hablar lo tenía bloqueado, encerrado en sí mismo; lo que Jesús hizo por el enfermo le demostró cuánto le interesaba que venciera todo lo que lo limitaba.

Empezó por sanar su sordera y luego su mudez. Quiso que escuchara y que pudiera hablar. A estos dos gestos, Jesús agregó todavía uno más: ‘Levantó la mirada hacia el cielo y se escuchó un gemido que indicó el sufrimiento que también sentía porque él no podía escuchar ni hablar.

3. Elevó sus ojos al cielo y suspiró. El suspiro de Jesús indicaba la plenitud interior del Espíritu Santo que estaba en Él. Estableció con el enfermo no solo una comunicación física, sino también espiritual y lo hizo parte de su oración.

Después de estos tres gestos simbólicos, Jesús entró en el mundo interior del sordomudo: el tacto, la saliva, y su mirada dirigida al cielo, con un suspiro, fueron un todo. Actuó con autoridad. Su palabra sanadora resonó con fuerza: ‘Effatá’… ‘Ábrete’.

Con este imperativo el Señor ordenó a la enfermedad se alejara de este hombre. El milagro se describe en tres pasos: En primer lugar la apertura: ‘se le abrieron sus oídos’. ‘Se soltó su lengua’, como si se desatara un nudo complicado que lo tenía imposibilitado para hablar, y él ‘pudo expresarse correctamente’.

El sordo mudo logró un excelente nivel de expresión. El texto dice que hablaba correctamente. 1º. Apertura, 2º. soltura de la lengua y 3º. capacidad de expresión.
La capacidad de expresión del sordomudo se volvió contagiosa. El mudo se volvió persona capaz de comunicarse. Se cayeron las barreras que no lo dejaban entrar en contacto con su entorno; la palabra se expandió como el agua que rompe el dique que la contiene.

La gente quedó maravillada. El evangelista lo describe con un verbo griego que literalmente significa “salir de sí mismo”. La admiración y la alegría se difundieron por los valles y las ciudades de Galilea. “Decían: ‘Todo lo ha hecho bien. Hace oír a los sordos y hablar a los mudos’” (v.37).

II. MEDITAR: aplicar lo que dice el texto a nuestra vida

El texto evangélico de este domingo se ubica en el rechazo de los fariseos hacia Jesús. Él curó a un sordomudo en tierra de paganos, la Decápolis – palabra que quiere decir: Diez ciudades. Esta quedaba al este del lago de Tiberíades.

El Señor abrió los oídos y la lengua de aquel pagano para que escuchara la palabra y para que pudiera alabar a Dios por el signo realizado. Los paganos reconocieron la presencia del Mesías.

La sordera y la mudez, en ese tiempo, eran consideradas como un castigo. El que sufría tal enfermedad era considerado un pecador. El sordomudo no conocía la Ley y Jesús se acercó a él para devolverle la salud corporal y espiritual.

Este hombre simboliza a las personas que tienen cerrados sus oídos a la escucha de la Palabra, y que al no escucharla, tampoco pueden responder con su lengua para proclamar las alabanzas al Señor.

Jesús no conoce fronteras geográficas, personales, materiales ni espirituales. El también hoy se interesa por los muchos sordos que no escuchamos su Palabra, o que escuchándola con los oídos externos, no la interiorizamos ni nos dejamos impactar por ella.

Actuando así, rompemos nuestro diálogo con Dios y con nuestro prójimo; no permitimos que su Palabra transforme nuestro interior, y por consecuencia, nuestra lengua se no desata en armonía y comunicación con Dios ni con nuestros hermanos. ¿Somos conscientes de nuestra situación? ¿Queremos vencer nuestra sordera y nuestra mudez?

El sordomudo se dejó conducir por sus amigos, que querían su bien. Los amigos suplicaron a Jesús que le ayudara. ¡Eran buenos amigos! Lo llevaron hasta Jesús y favorecieron entre los dos una comunicación muy profunda, que dio como resultado su salud.
¿Tengo amigos que como esos hombres me llevan a Jesús? ¿Me preocupo por quienes viven sin escuchar ni hablar con Dios? ¿Mi amistad es tan fuerte que hago lo posible porque sanen su sordera espiritual y puedan hablar con Él, dignificando y engrandeciendo su persona?

Marcos describe los gestos que Jesús hace con el sordomudo: - lo aparta de la gente; - quedan los dos solos; - mete los dedos en los oídos; - le toca la lengua con su saliva - levanta los ojos al cielo, - suspira, y exclama: ¡Effettha! ¡Ábrete!

¿Qué significan los gestos de Jesús para con ese hombre enfermo? ¿Qué me dicen sus actitudes? ¿A qué me invita esa expresión tan contundente: ¡Effettha! ¡Ábrete! ?

El evangelista nos describe todo el proceso de sanación espiritual, y nos dice que la gente quedó maravillada por lo que hizo el Señor:

- Se apartó de la gente. Para comunicarse con el Señor hace falta dejar a un lado las ocupaciones y preocupaciones. - A solas con Dios. Solo así podemos encontrarnos cara a cara con Él…

El sordomudo se dejó "tocar". Hubo una comunicación total entre el enfermo y el Maestro. Dejó que Él removiera todas las resistencias a la Palabra y a la nueva vida. Jesús tuvo la iniciativa y le dio la salud; - El paciente acogió, esperó, recibió; se abrió a la acción curativa de Jesús. – Así se pudo realizar el milagro.

¿Siento también la necesidad de dejarme curar por Jesús? ¿Qué actitudes mías me asemejan a este sordomudo?

La fuerza de la Palabra se manifiesta en este relato: Los oídos del enfermo se abrieron; la lengua se soltó y él, que no podía oír ni hablar, recuperó el lenguaje, como toda persona normal.

Quien se acerca a Jesús con fe, experimentará que todas las trabas: pereza, sensualidad, apatía, indiferencia, miedo, complejos, pecado.., ¡todo! se derrumba ante la acción poderosa y eficaz de su Palabra. ¿Favorezco que obre en mí y en lo que me impide estar en comunicación con Él, dejándome experimentar su amor?

“Todo lo ha hecho bien”. De la acción milagrosa del Señor hacia ese hombre brotó la contemplación, la admiración, la fascinación por las maravillas que realizó a su favor.

Si reconocemos nuestra pequeñez, si confiamos totalmente en la fuerza liberadora del Señor, vendrá como consecuencia la alabanza nuestra sanación. 

III. ORAMOS nuestra vida desde este texto

Padre Bueno: Ayúdanos a vencer nuestra sordera y nuestra mudez. Que escuchemos lo que nos quieres decir con tu Palabra y con la palabra de quienes nos rodean. Haz que busquemos en ti la salud y que siendo curados, nos comuniquemos contigo y con nuestro prójimo. Danos la fuerza necesaria para hablar de Ti a quienes tenemos cerca; que no callemos las maravillas que has hecho en nosotros, a pesar de nuestras resistencias, porque nos amas y quieres que comuniquemos tu amor, ahora y siempre. ¡Así sea!